El Hijo - Las Otras Vidas (entrevista)
Este mes se ha publicado el nuevo trabajo “Las otras vidas”. Opino que desde que Abel Hernández ha empezado con el proyecto de El Hijo, todas sus obras forman parte esencial de la historia de la música en nuestro país. En esta entrega nos ofrece nueve canciones cargadas de magia, otra vez editadas por el exquisito sello Acuarela , y con la presencia habitual, a la vez que crucial, de Raül Fernandez, Xavi Molero y Kieran Stephen. Ha desaparecido el factor sorpresa tan impactante del primer EP, pero siguen intactas las ganas de avanzar, de añadir pequeños detalles enriquecedores, respirando en cada nota el esfuerzo por seguir su propia senda, por lograr un lenguaje propio y novedoso sin olvidar el pasado, teniendo la emoción como norte y una sinceridad valiente como motor.
Me he puesto en contacto con Abel Hernández a través de internet y gracias a su gran amabilidad he recibido uno de los mejores regalos de este año cuando me ha contestado la entrevista que le he enviado, en la que expone intersantes ideas y anécdotas, nos habla del camino por el que transita actualmente, y nos revela valiosos detalles sobre este gran disco.
Entrevista
Sin Máscaras Ni Protecciones
¿Tiene algo que ver el título de este disco “Las otras vidas” con la novela del mismo título de Clara Obligado?
Ni sabía que había nada con tal título ni tampoco quién es Clara Obligado. ¿Es buena?
(Clara Obligado: escritora argentina, residente en Madrid desde 1976, publicó el año pasado la colección de relatos "Las otras vidas". Luego me comentaría Abel que hay otro libro con el mismo título de Antonio Muñoz Molina de 1988, y que nada tiene que ver tampoco con este disco).
Opino que por fin están surgiendo en nuestro país, desde diferentes flancos, músicos que han perdido el miedo a la tradición, que creen que la riqueza no sólo está en lo anglosajón, y que el rock no tiene porque evitar continuamente la cultura más cercana. Encuentro giros, frases y maneras de cantar en este disco que me retrotraen a diferentes épocas de la música española, algo imposible de conseguir si no existe una intención clara. ¿Estás de acuerdo con esta apreciación, y hasta que punto estás interesado en seguir investigando en esta dirección? ¿Ha resultado complicado acomodar la voz a los nuevos giros?
Sí. Totalmente, José. Creo que hay mucho campo por recorrer y un pasado, siempre reflejado en el presente, lleno de riquezas. Se le ha prestado quizá poca atención durante años. Estaban ahí pero... Mi intención es andar por él y de vez en cuando usar lo que encuentre enterrado. Tengo que decir que desde que comencé con esto de El Hijo, a priori me interesa siempre más cualquier música de ahora que se haga en castellano e intente buscar un camino propio con las letras y la voz. En cuanto a mi caso, ciertamente ha sido algo complicado llegar a cierto nivel de naturalidad e interpretación en castellano. El algodón no engaña. Escribir y cantar en inglés era como llevar una de esas protecciones de portero de Hockey sobre hielo: entorpecía los movimientos pero me permitía jugar sin demasiado riesgo. Cuando cantas lo que escribes sin máscaras ni protectores te das cuenta de lo que te falta haciendo canciones e interpretándolas. Ahora me encuentro cómodo y confiado pero se trata de seguir buscando.
Si bien siempre has tendido hacia un lenguaje universal y natural, escapando de palabras más o menos ‘modernas’ o caducas, en este disco hay un tono claramente medieval en la mayoría de los temas. Aunque las canciones se sostienen perfectamente de modo independiente ¿Te lo has planteado como un disco conceptual?
Bueno, he tenido la necesidad de usar un registro menos coloquial más chispeante y surreal, quizá, pero para hablar de un hoy y un ahora. No ha habido ninguna intención conceptual. Más bien al contrario, he intentado tratar a cada canción por separado de principio a fin. Pero siento como si hubiera encontrado cierto lugar que me ha ido seduciendo y se ha adueñado de lo que iba escribiendo. Aunque no sabía muy bien lo que pasaba dentro del proceso es como si las canciones sí lo supieran. A medida que iban saliendo tuve la sensación de que podía conectar muchos de los temas del disco sin esfuerzo. Intenté evitarlo o, al menos, no forzarlo, pero al final han surgido vínculos, personajes, lugares, ambientes en común entre ellas. Es un poco algo que trato de decir en la canción Bosques son.
Notándose claramente que todo está muy pensado y trabajado, hay una parte en la música de ‘En Medio del Llano” que me deja descolocado, sobre todo después de cantar “en la tarde sin tormenta” con los “extraños” acordes de piano. (¿Cuál ha sido la intención al tocar estas notas tan disonantes?).
No sé muy bien a qué te refieres pero eso lo ha tocado Raül. A mí no me suena raro en absoluto. Más que pensadas, te diría que las canciones sí están en general trabajadas durante tiempo. Más reposadas y curradas que muy pensadas. Y en cuanto a la manera de tocarlas, tampoco se han pensado mucho. En realidad el disco se preparó (el ver qué iba a tocar cada uno y qué rollo le dábamos a cada canción), se grabó y mezcló de forma muy rápida y fresca: dedicando apenas una semana a cada cosa. Es un disco poco producido y muy del momento.
El disco ha sido grabado en los estudios de Paco Loco en el Puerto de Santa María. Toda la gente que por allí pasó suele coincidir en el maravilloso trato de Paco y Muni. ¿Que nos puedes contar de tus experiencias durante la grabación? ¿Y de la masterización por J.J. Golden en California?
Fue un placer grabar en el estudio de Paco, por él y Muni, por lo bien que lo pasamos. Fue una grabación bastante plácida. Estamos muy contentos con la masterización que ha hecho JJ Golden. Realmente en Las otras vidas ha habido una combinación muy curiosa de grabación con ese punto más analógico y oldie que consigue Paco, una mezcla muy de ahora con un bestia de la mezcla digital como es Jordi C. Corchs y el mastering profesional, mesurado y muy americano de Golden.
Opino que el sonido de este trabajo es menos rock y más folk, más luminoso, cristalino y limpio, menos oscuro ¿Has quedado plenamente satisfecho con el resultado final?
Plenamente satisfecho nunca se queda uno pero sí he quedado muy contento, de las veces que más lo he estado con un disco. El sonido es más luminoso a veces. También tiene zonas oscuras. De hecho creo que casi todo sucede en penumbra. Creo que El Hijo hasta ahora no ha sido muy rock en ningún momento. El rock se asoma en algunos momento por entre bambalinas. Me parece que tiene algo de folk y de folk-rock, si quieres, también algo de un pop hispano y psicodélico bastante sesentas y setentas. Aunque el resultado es un sonido actual.
De nuevo has contado con las colaboraciones de Raül Fernández, Xavi Molero y Kieran Stephen. ¿Consideras El Hijo como algo personal o más como un proyecto de grupo?
El Hijo es mi rollo pero lo de Raül, Mole y Kieran no son colaboraciones. Los tres andan conmigo el camino y me ayudan a andarlo. Son músicos de pleno derecho en el disco y en los directos. Además Raül ha llevado el peso de la producción artística, lo cual es muy importante.
¿Crees que has arriesgado demasiado al intentar desmarcarte claramente de tus anteriores proyectos? ¿Has dudado antes de hacerlo o tenías muy claro lo que querías? ¿Hay alguien a quién culpar por animarte o empujarte en esta dirección?
No he intentado desmarcarme. Sólo hacer mi camino.
¿Ves duradera y te encuentras realizado con esta nueva fase o te atraen más los cambios y piensas que pronto elegirás otro camino para investigar con diferentes sonidos y ritmos?
La veo duradera. Como te digo, es el camino que estaba buscando para andar. No descarto otras aventuras pero sí apartarme de él. En todo caso el sonido de El Hijo tampoco es algo fijo. Pueden existir canciones de El Hijo con diferente rollo, imagino que siempre dentro del Rock y el Pop, así con mayúsculas, para que nos entendamos.
¿Con qué parte del proceso sueles disfrutar más: en la composición, en la grabación o en las actuaciones en directo?
Disfruto del momento en que algo que no existía, comienza a existir. Normalmente eso ocurre con más frecuencia y más fuerza durante la composición pero muchas veces también pasa ensayando, tocando en directo y grabando, claro. Por ejemplo, Conmigo a tu vera es uno de esos hijos tardíos e inesperados. Salió de la nada en los últimos días de la grabación en Paco. Durante esos días en Cádiz le daba vueltas a varias ideas que por sí mismas no terminaban de funcionar. Las fui juntando y salió algo interesante. Después se lo enseñé a los chicos e inmediatamente empezamos a tocar la canción casi tal y cómo fue. Dimos un par de pasadas y terminó de salir. Cada uno sabía lo que tenía que tocar. La letra tuve que escribirla en los pocos días que hubo entre la grabación y la mezcla. También a partir de tres o cuatro frases que tenía escritas por separado di finalmente con ella. En el estudio de mezclas la acabamos de cantar y aún surgieron arreglos como esos coros fantásticos que metió Raül. Al final, mira, hasta es la canción del primer videoclip.
¿Sueles romperte más la cabeza con las letras o con la música? ¿Alguna canción en este disco que se haya resistido especialmente hasta darla por finalizada?
Con las letras., definitivamente. La de Vals de los besos, una de mis favoritas, ha sido una letra que he escrito y reescrito muchas veces. Al principio intentaba contar una historia de amor entre dos jóvenes soldados nazis, uno que creía en Dios y otro que no. Era una canción inviable. La fui cambiando, puliendo, etc. pero estuve a punto de descartarla muchas veces. Igual podía haber salido en un día como Los reyes que traigo.
¿En qué está basado el nombre de "El Hijo"?, ¿algo que ver con la película belga de Jean-Pierre y Luc Dardenne?
Nada que ver. Aunque había visto la película y me había gustado pero no lo tuve en cuenta al elegir el nombre. Me gustó por otras razones. Por motivos personales y motivos puramente estéticos, si se quiere.
Encuentro en tu música una gran capacidad para evocar imágenes ¿Te atrae la idea de componer una banda sonora?
Justo ayer terminé la banda sonora de un corto muy bonito que se llama “El talento de las moscas”. Ha sido mi primera experiencia y he trabajado bastante en ello. Ha sido algo complicado por lo que tiene de medio diferente y de trabajar para la imagen y el sentido de una narración y un mensaje ajenos. Pero repetiría seguro. Es chulo.
Aunque del sonido de El Hijo, como decía antes, no soy responsable único.
Echando un poco la vista atrás: ¿cómo empezaste a sentirte atraído por la música?
No sé, siempre me ha encantado. Desde muy chaval. No recuerdo un momento particular. Recuerdo que ya a veces cantaba en el patio del colegio y que pasaba muchas horas junto a un radiocasete Grundig (el único aparato de música que hubo en casa durante muchos años) oyendo programas de radio fórmula (entonces aún había bastante calidad en la música comercial) y atento con rec - play pulsados y el dedo en el pause para hacer cintas-monstruo. La primera vez que me llamaron la atención por “cantar bien” sería con 14 o 15 años, unas compañeras de clase. Creo que aún no me había cambiado la voz.
La lista de influencias que puede leerse en tu myspace se caracteriza por ser de las más extensas y eclécticas. Voy a proponerte un acto de concisión: si tuvieras que quedarte sólo con 3 influencias fundamentales para ti, ¿con quiénes te quedarías?
Dylan, Beatles, The Velvet Underground y satélites.
Ojalá todo te vaya saliendo como deseas y... podríamos acabar con una pregunta muy general y muy clásica: ¿Consideras que el pop-rock está agotado y la mayoría de las cosas que se hacen son puro reciclaje, o más bien que, como toda evolución, se van dando pequeños pasos sólo apreciables a largo plazo?
El Rock es el único lenguaje que puede salvar a la especie
El Hijo - Vals de los besos
P.D.: Esta entrevista se publica al mismo tiempo en el extraordinario y ya clásico Web-Magazine de Rock 'Computer Age', gracias a la buena disposición de su creador, Luis.
2ªP.D.: Sin duda Raül Fernandez 'Refree' es también uno de los grandes y una de mis debilidades desde hace tiempo. No creo que tarde en escribir algo sobre él.
Abel Hernández, después de sus experiencias en grupos tan importantes e interesantes como Migala y Emak Bakia, decide emprender una nueva etapa, más personal e íntima, con este proyecto. Si hasta ahora las bandas en las que ha participado ya se caracterizaban por la búsqueda de caminos poco transitados, ha llegado a un punto del recorrido en el que ha sentido la necesidad de abrir por su cuenta una nueva ruta, introduciéndose en la maleza con las fuerzas, las ilusiones y los instrumentos necesarios para construir su propio camino y descubrir nuevos horizontes.